Cuando el contenedor no viene como esperabas: Belén Dolz nos explica cómo trabaja Collas y Cargas ante una crisis
El caos llega sin avisar. Un cliente abre las puertas de un contenedor y lo que encuentra dentro no es lo que esperaba. Necesita a alguien que sepa qué hacer, que llegue rápido y que resuelva cuanto antes. Ese alguien, en el entorno de Valencia, suele ser Collas y Cargas. Su responsable, Belén Dolz, nos cuenta cómo su equipo afronta este tipo de crisis.
Un contenedor de melocotón en conserva. Cuarenta palés dentro. Y al abrir las puertas, el desastre: los palés habían chocado entre sí durante el transporte, los botes estaban abollados y el líquido derramado contaminaba parte de la mercancía. El cliente optó por llamar a Collas y Cargas.
«Nos llamó con urgencia. Tuvimos que sacar los cuarenta palés del contenedor, abrir el film de cada uno, separar los productos contaminados de los que estaban en buen estado y repaletizar lo aprovechable«, explica Belén Dolz, responsable de Collas y Cargas. «Conseguimos que el impacto económico se limitara solo a lo que verdaderamente estaba afectado, no a la totalidad del contenedor.»
Esta clase de intervenciones define el día a día de nuestra empresa. Es cierto que nuestra actividad principal es la carga y descarga de camiones y contenedores (tanto a granel como paletizados), pero nuestro trabajo no termina ahí. «También hacemos manipulación, clasificación, organización y todas las tareas propias de almacén«, detalla Dolz. Un abanico de servicios auxiliares que siempre es necesario pero que cobra aún más sentido cuando lo que llega al muelle no se parece a lo que decía el albarán.
Tres urgencias, un mismo método
Ahora bien, ¿Cuáles son esas situaciones en las que el trabajo realizado por Collas y Cargas logra eliminar la tensión?
«Primero, esos picos que se producen por estacionalidad o por alguna incidencia con un contenedor. En segundo lugar, el momento en que se descubre que las mercancías vienen mal paletizadas o cargadas de manera incorrecta. Y en tercer lugar, cuando las cargas que llegan fuera de plazo o en un día que no les correspondía.»
Collas y cargas tiene respuesta ante estas situaciones. Y una respuesta que responde a una lógica, porque aquí no se puede improvisar. «Vamos actuando según la gravedad: un muelle bloqueado es lo primero; un corte de stock de un día puede esperar un poco más«, señala.
Seguridad primero, eficiencia después
Por eso, cuando se le pide a Belén Dolz que defina qué es un buen servicio auxiliar, ella no duda en el orden de prioridades: «Lo primero, siempre, es mantener la seguridad tanto del operario como de las mercancías. Después, ofrecer un servicio eficiente minimizando los tiempos de respuesta. Y en tercer lugar, garantizar los estándares de calidad para que el cliente quede satisfecho.«
Es una secuencia que refleja la cultura interna de Collas y Cargas: porque la velocidad importa, pero nunca por delante de la integridad de las personas ni del producto. Un planteamiento más operativo que filosófico, en un sector donde los esfuerzos físicos pueden causar accidentes laborales.
Resolver lo que otros prefieren evitar
Lo que diferencia a Collas y Cargas es que va mucho más allá de ofrecer cargas y descargas de camiones. Es mucho más que fuerza: es aceptar lo difícil. Un contenedor con la carga zarandeada, un camión volcado, un almacén que necesita reorganizarse a contrarreloj, un pico de demanda que nadie anticipó.
«Nosotros nos organizamos para minimizar el impacto«, resume Dolz. En el muelle, esa frase se traduce en algo muy concreto: que, a las pocas horas de una llamada, la mercancía esté clasificada, el espacio despejado y la operativa del cliente funcionando de nuevo.